Lamento profundamente la partida de tu amado padre. Sé que tu corazón está dolido, pero quiero recordarte que él ahora descansa en la paz del Señor y vive en la presencia eterna de Dios, donde no hay sufrimiento ni lágrimas.
Que Dios te dé la fortaleza que necesitas en estos momentos.
Abrazo fuerte.
Con todo nuestro cariño y nuestras oraciones,
Jorge Meléndez y Nayda Alvarez